Actualmente, a donde llegues a voltear, existe un gran número de productos o servicios con un nombre específico, es decir, con una marca. Cada vez le damos más peso al valor de una marca, pero la realidad es que aún no entendemos completamente cuál es el beneficio de registrar nuestra marca.
Y esto tiene sentido porque en México si consideramos que 8 de cada 10 negocios no logran superar la barrera de los 5 años de vida, significa que la inversión que hagas para registrar tu marca solo te estaría sirviendo por esos años.
Pero la realidad es completamente contraria, precisamente esa forma de NO PROTEGER tu marca, es uno de los detalles que va cavando ese hoyo donde descansará en paz tu negocio en esos 5 años.
Si la falta de bases legales y financieras son las causas que originan esa muerte prematura, lo trascendente es tomar en cuenta cuáles de esos detalles son los que provocan que nuestro negocio no tenga esas bases, e irlas estableciendo con el tiempo.
La marca hoy día implica una serie de gastos para su protección, desde el registro hasta toda la inversión que se realiza. Por ejemplo, en productos para el etiquetado, servicios, la publicidad y demás.
Ahora, si estamos considerando invertir en algo que creemos, y cuyo nombre tiene una razón de ser y existir para nosotros, el primer paso es protegerlo. Esto no es un lujo, entendamos que es una necesidad o como ahora le llaman los millennials, un “must”.
El no registrar tu marca, puede hacer que pierdas toda tu inversión, porque al carecer del registro que lo proteja, es muy probable que alguien más te lo robe, o que sin darte cuenta, estés usando la marca de alguien más.
Por ello, tienes que considerar varios aspectos al momento de crear esa marca, no solo hacerlo porque se escucha o se ve bonito (La mayoría de la gente se basa más en estos estúpidos razonamientos que en verdaderas razones). Dentro de lo que tienes que considerar, se encuentra en qué tipo de clase se encuentra tu producto o servicio (para esto, puedes utilizar una herramienta que se llama clasificación de Niza). O una búsqueda fonética, que no es otra cosa mas que tu nombre de marca no suene similar a otra que pueda confundirse, así como verificar el diseño.
Esto te permitirá tener una marca única, original y que cuando estés ya dentro del mercado no tengas que perder tu inversión porque alguien más tiene tu nombre y te obliga a dejar de usarlo. O bien, a que alguien más juegue al vivo y se agandalle tu nombre. Hoy ya puedes registrar no solo productos como los conocemos o servicios, también sonidos y olores.
Además, algo que hoy es un punto más a favor de registrar tu marca, es el hecho que el tener una marca, aumenta el valor de tu negocio, le da credibilidad y todas las acciones que realices, le generarán reputación, lo cual se puede monetizar.
Un claro ejemplo de esto lo tenemos en BlaBlaCar, Uber, o WhatsApp, que al momento de venderse, ya no solo se consideran sus activos tangibles (que es lo que tiene la empresa físicamente) sino también los intangibles como la marca. En muchas financieras incluso revisan el historial y reputación de tu marca, para saber si te pueden otorgar un préstamo, considerando el riesgo.
Existen mil argumentos para entender que sí debemos registrar una marca, pero al final es TU decisión.