¿Busco un socio o busco capital?

Esta pregunta es muy importante reflexionarla siempre antes de dar el primer paso para poner un negocio o hacerlo crecer.

¿Cuántas veces en realidad analizamos si queremos o necesitamos un socio?

Muchas, en realidad. Creo yo que es una de esas preguntas que nos punza en nuestra cabeza antes de hacerlo.

Y si realmente consideramos la opción de tener un socio, ¿cuántas veces pensamos qué tipo de socio queremos? Porque siendo honestos, es como cuando elegimos pareja: si nos llevamos bien, a toda madre. Pero si no, el divorcio nos puede costar muy caro o la totalidad del negocio.

No entraré en aspectos de cómo tu negocio se puede ir al traste después de un divorcio societario, sino más bien en qué otras opciones puedes usar antes de consolidar una sociedad.

Primero, hay que hacer introspectiva sobre si requerimos capital o de una persona que vaya de nuestro lado en una sociedad. Si lo que requerimos es exclusivamente capital, tenemos opciones que no requieren forzosamente de constituir de manera formal una sociedad. O bien, existen otras alternativas que nos ayudan en caso de que, si la constituimos, evitar que perdamos el control de la misma.

Porque hay que aclarar algo, tener una sociedad es exactamente como en nuestra propia casa: si no tenemos el control, nos va de la chingada, máxime si somos los que aportamos la idea de negocio.

Una asociación en participación es una forma de poder hacer equipo en un proyecto, sin tener que formalmente constituirte en sociedad. Y en ese documento establecer las reglas de quién aporta, cuánto aporta, cuánto gana cada quién, y qué pasa si nos separamos (como si fuera un matrimonio por bienes separados con capitulaciones). Además, este tipo de opción te permite darlo de alta en Hacienda y tener tu propio RFC.

Por otro lado, si quien te aportara capital a huevo quiere estar en tu sociedad puedes, por ejemplo, dentro de una Sociedad Anónima, crear dos tipos de series de acciones (es decir, un papel con la letra A y el otro con la letra B) y todos aquellos que tengan letra B, no tendrán derecho de votar en asambleas. De esa manera podrás escucharlos, y si realmente aportan una buena idea, usarla. Sin embargo, no podrán intervenir en las decisiones de la sociedad.

Considerar qué es lo que realmente necesitas mas que lo que quieres, de verdad, te evitará muchos dolores de cabeza. Te permitirá sentirte tranquilo y seguro, utilizando el capital que hayas recaudado con alguna de las opciones que te mencioné.

No te mates tú solo.

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